Carta abierta al Santo Padre ante el ‘pecado’ de mis responsables

“Quien, por maniobras económicas, para hacer negociaciones no del todo claras, cierra fábricas, cierra empresas y le quita el trabajo a los hombres, esta persona comete un pecado gravísimo” explicaba claramente el Papa Francisco el pasado marzo en la audiencia habitual de los miércoles en la Plaza de San Pedro de Vaticano; dirigiéndose especialmente a los trabajadores de la televisión Sky Italia, allí congregados, que iban a ser despedidos. (Foto: Reuters / Tony Gentile. Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1993609-papa-francisco-quien-quita-el-trabajo-comete-un-pecado-gravisimo)

Soy un español que me llamo precisamente como Usted, habiendo formado parte de una comunidad de jóvenes jesuitas durante más de 7 años en la Parroquia de San Francisco de Borja de Madrid; y a Quien me dirijo especialmente en la necesidad de expresarle una serie de reflexiones desde mi experiencia de vida; precisamente con motivo de uno de sus más valientes discursos calificando de “pecado gravísimo” a “los que por maniobras económicas, para hacer negocios que no están claros, cierran fábricas y quitan el trabajo a los hombres”.

Posiblemente sus palabras resonaran inspiradas en la solidaridad hacia los 200 trabajadores que iban a ser despedidos de la televisión de pago Sky Italia, muchos de ellos congregados en la Plaza de San Pedro; recordando por cierto, no ya a los 200, sino a los más de 800 trabajadores que también fueron despedidos aquí en España por parte de la cadena pública Telemadrid. Sigue leyendo

¿Un mundo libre o de murallas invisibles?

Desde tiempos del imperio romano todos sabemos que cuando a un pueblo no se le podía ganar por las armas la estrategia era aislarlo; de manera que sus soldados finalmente, o terminaban rindiéndose ante la falta de provisiones, o acababan muriendo asediados por el hambre.

Así que más tarde, tal estrategia se enraizaría en lo que quizás todos conozcamos como el bloqueo económico; es decir, la manera en que igualmente puede aislarse a un país impidiendo todos aquellos intercambios comerciales necesarios para su supervivencia. Además, todo esto es mucho más fácil desde el momento en que se han creado una serie de interesadas dependencias energéticas, de manera que al final la mayoría de países acaben bajo poder de unos pocos, que es la forma moderna de controlar su libertad. Sigue leyendo