No al despido indecente (Change.org)

Dibujo realizado realizado por Prueno, de libre distribución no comercial de acuerdo a su Licencia Creative Commons

Hola. Os quiero pedir vuestras firmas ante uno de los abusos laborales más miserables y ruines que sufrí como trabajador en la filial de Telefónica TSA, de Servicios Audiovisuales.

Me estoy refiriendo al despido bajo engaño. Ese despido ejecutado sin escrúpulos en la creencia de que tu contrato temporal termina sin darle mayor importancia, pero que presenta su cara más vil cuando descubres que en realidad estaba en fraude de ley, que tu “fin de obra” no existía, y que además sus responsables lo han hecho a conciencia, abusando tanto de tu confianza como de tu situación de necesidad, y especialmente aprovechándose de la credibilidad profesional de la empresa.

Esto significa toda una sucia coartada en la que primero finalizan tu contrato temporal basado en una circunstancia aparentemente creíble. Después te dicen que en atención a tu esfuerzo, y pese a las malas circunstancias que está atravesando la empresa, van a adoptar la forma de un despido improcedente para compensarte económicamente lo más posible; pero que no te preocupes, que en cuanto la situación cambie te volverán a llamar el primero. Tú te verás obligado a aceptar, dada tu extrema precariedad y situación de necesidad, reforzado con la entrega de una carta de recomendación. Y finalmente, consiguiendo además que pasen los plazos para cualquier acción judicial, es cuando llega el golpe final: una extraña política de recursos humanos, según la cual, una vez despedido, te vetan en todas las empresas y contratas del Grupo Telefónica para que no puedas trabajar nunca más.

De hecho, durante todo un año estuvieron jugando a falsas promesas; hasta que efectivamente, pasado ese año, me comunican mi sentencia definitiva. Es decir, ese veto vil, que a una edad de 34 años te obliga a hacer un segundo máster por más de 14.000 €; y aún así desgraciadamente sigues condenado al ostracismo más cruel, con más de 8 años en paro y en riesgo de exclusión social.

Los sentimientos, por tanto, son muchos: rabia, dolor, angustia, injusticia y fracaso de quien no paraba de trabajar con todo su entusiasmo sus 7 noches seguidas y en los últimos días hasta 12 horas diarias, y acudiendo enfermo si era necesario.

Pero sobre todo engaño, humillación y traición de unos responsables de dudosa conciencia moral. Y a eso se le suma una impotencia terrible de quienes no comprenden o no quieren comprender, de jueces insensibles o posiblemente leyes caducas e inoperantes ante tal dantesca encrucijada.

Así que finalmente, me he visto obligado a iniciar esta campaña en Change.org, por la que os pido por favor que me apoyéis; en primer lugar, para que Telefónica asuma su compromiso de depurar responsabilidades por estos comportamientos inasumibles; en segundo lugar, para que desde los tribunales y los poderes públicos se abra además una seria investigación acerca de estas políticas de recursos humanos que posiblemente vulneren derechos humanos y fundamentales.

Y sobre todo para que, como ciudadano en atención a mi dignidad y demás derechos reconocidos en los artículos 10 y 15 de nuestra Carta Magna, el Estado y las Instituciones Públicas adopten las medidas necesarias para el ejercicio efectivo de tales derechos; promoviendo así tanto mecanismos y ayudas urgentes que eviten mi exclusión social, como en la exigencia que desde esa misma Administración, los partidos políticos y los poderes públicos se debe hacer a la misma Telefónica-TSA para la reparación del perjuicio moral y profesional causado, así como en mi imagen y honor.

Muchas gracias

Puedes también leer y firmar está petición en Change.org