Tiempos de lucha

Anuncio de la próxima manifestación de los Trabajadores de la planta de Fuenlabrada para el próximo 16 de Diciembre de 2017 de Coca Cola en Sol

Vivimos tiempos difíciles, tiempos convulsos, tiempos de lucha. Kellys explotadas, becarios abusados, trabajadores precarios y mal pagados; y despidos, la mayoría injustos, cuando no inhumanos e indecentes.

Últimamente hemos asistido a una oleada de manifestaciones y las que nos quedarán por venir. Primero los trabajadores de Titanlux, después los taxistas, ahora los empleados públicos, próximamente la de Coca Cola; y no sabemos si también los de Telemadrid, que este próximo enero cumplen cinco años desde que Telefónica ocupara prácticamente todos sus puestos técnicos ganados por oposición o a lo mejor es que ya se han conformado con que el nuevo Gobierno de Cifuentes haya procedido a una línea editorial más aperturista.

Manifestación ante los despidos de los trabajadores de Titanlux (Fuente: Twitter)

En cualquier caso todos ellos luchan por lo mismo en esta nueva era de la precariedad globalizadora. Es ese combate permanente frente al desmantelamiento de la clase media en el abismo constante frente a la pobreza extrema. Es sentir no sólo que sus sueños y anhelos se rompen, que sus sudores y esfuerzos se devalúan como la moneda de un país intervenido, sino que les quitan su dignidad como personas

Porque ya lo ha dicho en más de una ocasión el revolucionario Papa Francisco, que el trabajo da dignidad y quienes quitan el trabajo a los hombres por negocios que no están claros “cometen un pecado gravísimo”

A la izquierda anuncio de la gran manifestación en defensa de los servicios públicos convocada para el próximo 14 de Diciembre de 2017 por CCOO y UGT (Fuente: Twitter). A la derecha manifestación de 2013 de los trabajadores de Telemadrid, tras el ERE sufrido y la ocupación de sus puestos técnicos por Telefónica (Fuente: elconfidencial.com)

Así que a todos ellos nuestra más sincera solidaridad. Porque el paro en este país, no es que sea una lacra por mucho que lo quieran maquillar; es una enfermedad. Y quien es condenado al paro de la manera más injusta es condenado al abismo de una muerte lenta y silenciosa, que te va apartando de todo, que te va pudriendo por dentro, que te va convirtiendo en definitiva en un parásito involuntario de otros fruto de una educación que sientes como un fraude, que siempre te llenó de conocimientos fatuos que nunca llegaste a utilizar; y sin embargo, nunca te preparó frente al contrato precario y el despido despiadado, nunca te formó ante la lucha y la maldad sin límites de estos convulsos tiempos que vivimos.

Escrito por el autor de este blog. Enlaces relacionados:

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